viernes, 28 de septiembre de 2012

Para la juventud, Hay un Camino


A escasos días para el evento electoral más importante de los últimos  años, nos encontramos en un punto en el cual afloran los rumores, críticas, descalificaciones, consignas e incluso hasta esperanzas y sueños. 

Todo tipo de escenario se nos viene a la cabeza, todo tipo de motivo o razón se desenvuelve en nuestro subconsciente y nos dicen a cual candidato seguir y a cual no, pero sobretodo, el porqué. 

Es una tarea difícil, más que todo para esta masa que es la juventud, quienes además llevamos a cuestas el peso de “ser” el futuro, -ó es que acaso no han escuchado más de una vez por parte de alguien con destellos plateados en el cabello decir “ustedes los jóvenes son el futuro”- decidir eso exactamente, cómo será nuestro futuro y quién será la persona qué lleve las riendas del ejecutivo en los años venideros.

Pero detengámonos un momento a analizar ¿Cómo está la juventud hoy en día?, ¿Cuál es nuestra realidad?. En primer lugar, no creo que sea muy fácil comparar con épocas anteriores, para una generación que escasamente ha visto, con conocimiento de causa, a un presidente tomar el poder, a una generación que ha vivido 14 años bajo un solo modelo que se hace llamar socialista pero que representa lo peor del modelo capitalista y autoritario, donde vemos y escuchamos a diario denuncias sobre los peores casos de corrupción y simplemente no pasa nada, donde la impunidad parece ser una tarea más del sistema judicial. Y es que pareciera que estamos acostumbrados a esperar el periódico del domingo para ver cuántos paisanos cayeron esa semana a manos del hampa ó para ver en cuánto aumentó la inflación ese mes.



No es justo, no es justo que salgamos a la calle ó agarremos el autobús diario, y estemos pendientes de quien se monta, para que en el mejor de los casos, nos quiten una "colaboración" y no por el contrario, lo poco que podamos tener. No es justo que nuestros profesionales recién graduados tengan que ingeniárselas para sobrevivir, porque no consiguen empleo en algo por lo menos relacionado con su carrera; no es justo, que nuestras universidades tengan instalaciones cayéndose, ni que las autoridades se escuden -y lo peor, es que sea cierto- en que el Estado no le asigne los recursos necesarios para levantarlas y modernizarlas, no es ni mucho menos justificable que los obreros y maestros de nuestras prestigiosas universidades públicas, tengan que protestar porque simplemente no les alcanza el sueldo. 

Ahora, si profundizamos en la educación, nos damos cuenta que esta, que tendría que ser la base cultural e intelectual de toda población, está totalmente abandonada por parte del Estado, sobretodo la educación inicial y media. Y es que para nadie es un secreto que las escuelas y liceos públicos de a poco se mantienen en pie, que la calidad de educación es pésima, bien sea porque no se le exige al alumnado, ó por falta de motivación tanto en los estudiantes como en los docentes. No es posible que estemos así en este renglón, y es que como dijo un sabio “un pueblo leído, jamás es sometido”, y si las cosas siguen así después del 7-O, parecerá que no hubiésemos leído nunca. 

Pero ante todo este panorama, se nos presenta una alternativa, una alternativa que nos pone a nosotros, a la juventud, al futuro, como banderas. Pues la propuesta de Henrique Capriles, de la Mesa de la Unidad Democrática, es una propuesta renovadora, de verdadero cambio, bueno, por lo menos es eso lo que nos aseguran y en lo que estamos dispuestos a creer y trabajar. Mejoras de los servicios públicos, un gran programa de educación, una reforma a nivel de salud bastante grande y necesaria, la  verdadera inclusión que tanto se nos ha prometido; industrialización y diversificación de la economía, no saliendo del petróleo, sino invirtiéndolo en Venezuela; que de verdad sintamos que PDVSA es de los venezolanos, y que nuestro petróleo es usado en nosotros mismos, como debe de ser. Estas son algunas de las propuestas que se nos ofrece a los venezolanos, un programa bastante serio, rentable y convincente.

Pero si estamos seguros de algo, es que no será un trabajo fácil, que tampoco seremos de la noche a la mañana la Venezuela soñada ni la Venezuela “desarrollada”. Pero ahí es donde entra nuestro papel, ahí es donde entra la juventud, en velar que todas estas promesas sean cumplidas, en que todo el apoyo que brindamos sea retribuido con hechos, en trabajar y luchar por hacer de Venezuela un país mejor, en que haya verdadera igualdad de oportunidades como se promete, en que la riqueza del país no quede en manos de pocos, sino en manos de todos los venezolanos. 

No nos dejemos engañar por campañas sucias, por supuestos “paquetazos neoliberales”, la propuesta de Henrique Capriles Radonski está muy clara, y lo que sí podemos afirmar, es que si en algún momento se llegaran a aplicar este tipo de medidas, los jóvenes seremos los primeros en salir a la calle a impedir y reclamar por nuestros derechos y los de todos los venezolanos.

El papel de la juventud está claro, somos el futuro y además lo forjaremos desde ahora, pues son 7 millones de jóvenes que votan este 7 de octubre, y esa será la diferencia entre la Venezuela que tenemos, y la que estamos dispuestos a construir, necesitamos un cambio, y ya Hay Un Camino para ello.

Juanluís Moreno.

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